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Que pasaría otra vez si mi mente fuera espuma,
si los ojos de la suerte, fueran verde aceituna,
si los árboles podridos no cantaran a la luna,
si mi niña de plata,no durmiera en su cuna.
Si los puños fueran mejillas
y, las mejillas, almohadas
al lado de las mesillas
donde hay voces ahogadas.
Voces que piden silencio
gritando en medio de la noche,
bebiendo agua de lluvia
para no gastar saliva.
Que pasaría otra vez si no existieran las alas
para volar hasta tu ventana en verano,
en las tardes mas tranquilas.
Que prometen buenas, pero acaban malas.
Si los huesos de los perros callejeros
fueran de goma
si las espinas de las rosas
tuvieran la punta roma.
Si mis manos fueran negras,
negras como el fondo del pozo
lleno de rocío de madrugada
que moja mi nana de helada.
Que pasaría otra vez si mi filo de sueños
talláse tu alma de madera.
Con cada viruta menos
me iba acercando a tu vera.
Si el tiempo es vida
y lo estamos perdiendo.
La ceniza de tu alma de madera quemada
abonará la tierra de los “lo siento” y los “nada”
Si en el banco en el que descansan tus besos
tuviése una pata mas corta,
y ellos, sin enterarse se cayeran
mojándose el culo en charcos de cerveza y ron.
Que pasaría otra vez si con tus uñas me arañáras
erizada la cola como una gata enfadada.
Y yo siempre, con el pecho frío, preguntando
que pasaría si tu no fueras mi alma de madera.
Colaborador: miguel








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